El Entrenador: funciones, características e impacto en la vida del deportista

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3Características del Entrenamiento deportivo

Un buen preparador de deportistas debe reunir una amplia gama de cualidades. Es muy difícil acotarlas todas o pretender determinar en qué grado deben conjuntarse cada una de ellas, ya que cada deportista a entrenar es un caso singular y diferente al resto. Sin embargo, sí que es posible identificar ciertas habilidades que marcan la diferencia en favor de los buenos técnicos. Estas son algunas de ellas:

• Capacidad para motivar El deporte es un estado de ánimo continuo. Los deportistas pueden entrenar y entrenar durante horas, repasar vídeos y alimentarse de maravilla… pero si su estado anímico es deficiente, su rendimiento permanecerá por debajo de sus posibilidades óptimas de manera evidente.

Es por ello que el entrenador debe ser un gran psicólogo que conozca hasta el último rincón emocional de sus deportistas. Este dominio de la personalidad de sus pupilos, debe complementarse con una amplia formación en técnicas de motivación y reactivación del espíritu competitivo y de aprendizaje. Cada situación y cada deportista, como mencionamos anteriormente, son únicos e irrepetibles, y el entrenador debe saber aplicar la receta perfecta para que los resultados sean los planificados.

Si aspiramos a ser unos entrenadores de éxito, debemos tener bien presente que nuestro acierto a la hora de motivar, será la piedra angular sobre la que giren todas las demás decisiones vinculadas a esta profesión.

• Disciplina Es una faceta complicada de controlar, pues es muy fácil confundirla con el autoritarismo. El buen entrenador debe lograr el acatamiento de unas normas de conducta y entrenamiento, a partir de la comprensión lógica de su utilidad por parte de los deportistas.

Imponer reglas porque si, sin pararse a argumentar su significado y relevancia en la obtención de los éxitos futuros, se terminaría revelando como uno intento baldío de poner vallas al campo. No se puede controlar a las personas que entrenamos a partir de imposiciones, es mucho más sencillo lograr su lealtad y confianza partiendo del establecimiento de códigos de comportamiento bien explicados y de los que se deriven unas consecuencias positivas fácilmente observables por nuestros deportistas.

• Dominar la estrategia Sin duda alguna, ésta es la habilidad que marca la diferencia en el mundo del deporte profesional. La motivación y la disciplina, en estos niveles, son áreas muy controladas por los referentes del entrenamiento deportivo. Sin embargo, cuando llega el momento de enfrentar a nuestro equipo, o nuestro deportista individual, con el de un míster rival, la habilidad para anticipar los movimientos del oponente y desequilibrar el combate a nuestro favor, es un don que reporta enormes dosis de categoría y reconocimiento a quien lo posee. Ser un buen estratega no consiste solamente en conocerse la teoría competitiva de memoria. Es algo que va mucho más allá, y que se traduce en pequeños detalles como ser capaz de detectar los temores del adversario y hacérselos revivir en el momento oportuno, o en saber equilibrar adecuadamente las pautas de ataque y defensa que deben aplicarse en cada disputa competitiva.1318-2

• Controlar, evaluar y mejorar continuamente Es una máxima empresarial que debemos acatar si queremos evitar el estancamiento de nuestros métodos y deportistas. Una vez realizada la planificación de la temporada, al igual que se realiza el presupuesto de una compañía, hemos de tener claro que dichos planes siempre, siempre, siempre sufrirán desviaciones en la aplicación práctica.

Es aquí donde entra en juego, de manera diferenciadora, la capacidad del entrenador para establecer sistemas eficientes de control del rendimiento.

Si podemos medir, objetiva y cuantitativamente, los resultados que vayamos obteniendo, y además estamos preparados para evaluar e interpretar adecuadamente el significado de esos datos, estaremos preparados para adoptar las medidas correctoras oportunas que nos permitan evolucionar nuestro método de entrenamiento, adaptándolo a las nuevas exigencias que nos imponga cada tipo de competición,rival a batir o deporte en el que nos involucremos como técnicos.